Nueva ley de fármacos, ¿quiebres de stocks?

El jueves pasado nuestra querida “nana” fue a un Hospital Público de Santiago Centro después de esperar 9 meses por una hora para su nieto, donde la Doctora de turno le dijo “debe comprar ahora, urgente, este medicamento (una hormona) genérico, porque debemos ponérselo ya”. Nuestra nana fue -como buena abuela- a comprar rápidamente el medicamento a la Farmacia, donde llegó y preguntó ¿tiene este medicamento? ”Sí, éste es el que le sirve” le dijeron; cuento corto, llegó a la casa y nos contó que una dosis del medicamento le salió 27 mil pesos, lo cual para cualquier persona es mucha plata, y sobre todo para ella que mantiene a toda su familia.

Mi señora preocupada preguntó en una farmacia de Las Condes para ver si lo podíamos conseguir más barato ya que eran 3 dosis (sólo compró una por lo caro) y ¡SORPRESA! el genérico costaba 5.000 pesos, pero las excusas para no encontrarlo en las farmacias del sector oriente eran quiebres de stocks, fallas del sistema y muchas otras, que hacen que el nivel de servicio sea tan malo.

Si revisamos el espíritu de la nueva ley de fármacos, ésta debe generar las condiciones para que las familias (sobre todo las más vulnerables) puedan comprar los medicamentos genéricos al menor precio posible, para que así puedan ahorrar una parte importante del presupuesto dedicado a la salud; sin embargo ¿cómo nos aseguramos que estén los stocks en los puntos de venta? Difícil de predecir, sobre todo pensando que la ley exige a las farmacias tener un stock mínimo, en caso contrario se les pasará una multa, pero ¿qué será más conveniente para las farmacias: pagar la multa o tener stocks de genéricos? ¿Cómo controlamos esto seriamente? Todo un desafío, sea quien sea el gobierno de turno, lo importante es que se controle de verdad.

No tenemos la solución por ahora para esta problemática, sin embargo, partamos por tener las interrogantes: esta ley en el fondo, si se aplica bien y se lleva a la práctica controlada eficientemente, sin duda generará beneficios para la mayoría de las familias vulnerables; no queremos que pase más lo de nuestra nana, ellos son los más perjudicados con la frase “NO tenemos stocks de genéricos”; si hacemos matemáticas simples en el caso de nuestra nana, en 3 dosis pasábamos de $81.000 a $15.000, es decir, una diferencia de $66.000 de sobrecosto. Esto es lo concreto, cualquier excusa es poesía, esto es lo que debemos controlar y esto es lo que debemos hacer que se cumpla, sin duda los consumidores tenemos mucho que decir, pero el Estado debe generar los mecanismos de control eficientes para incentivar a que las farmacias o puntos de entrega “siempre tengan el stock” y no que terminemos comprando lo más caro frente a una respuesta como “tenemos quiebre de stock en ese genérico.”.

Bonus track: leer la editorial link: “Cuando las vacas no tienen la culpa”, la logística de la salud está enferma…

Rodrigo Rojas Toledo para www.delogistica.com

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