La Promesa al Cliente

¡Que llego en 48 horas! ¡Que llego en 24 horas, en 12 horas! ¡O simplemente estoy que llego! La competencia entre las empresas es cada vez más fuerte y el afán por diferenciarse se transforma en una obsesión con ofertas de 50%, 75% y mucho más de descuento en los productos, con embalajes “colorinches” o con “eslogan” muy vendedores; sin embargo, ¿eso asegura que nos van a comprar los productos? O más aún ¿nos asegurará que tendremos clientes fieles? Trataremos de responder estas preguntas.

Estamos viviendo un mundo con consumidores cada vez más exigentes sobre todo por el aumento explosivo en e-commerce, además con mucha más conciencia social y ambiental y sobre todo más informados de sus derechos al momento de comprar, es aquí donde la “promesa al cliente” resulta más vital que todo, pero cómo ponemos en contexto la este concepto, quizás simplemente recordando la definición que creamos para la logística estratégica en donde la cantidad, calidad y sobre todo la oportunidad son vitales para la sustentabilidad de nuestros productos y empresa.

Lo anterior claramente nos dice que no basta con un buen marketing o un buen precio o un súper producto, sino cumplimos estos 3 requisitos que engloban la promesa al cliente, pero ¿qué es la promesa al cliente? En términos simples es que, si nos piden, por ejemplo, 3 botellas de vino (cantidad) de cabernet sauvignon (calidad) el día viernes a las 21 hrs en el supermercado (oportunidad) debemos cumplir, si lo hacemos habremos cumplido la promesa al cliente, y lo demás es poesía.

Muchas empresas creen que la logística es llegar rápido donde los clientes, sin embargo, es mucho más importante llegar cuando nos comprometimos (o prometimos), es aquí por ejemplo en donde una empresa que se compromete en 48 horas y llega a tiempo, es mucho pero mucho mejor que otra que se compromete en 24 horas y no llega, la fidelidad de ese cliente estará con aquella empresa que llego cuando se comprometió y cumplió su palabra, eso señores, es cumplir la promesa al cliente.

Si lo extrapolamos a la realidad, piensen solo en una persona que reiteradamente llega atrasada o no llega a las reuniones con ustedes y háganse la siguiente pregunta ¿le creen a esa persona? ¿las validan? Claramente NO, bueno, de la misma forma funciona con las empresas, a veces es mejor demorarse un poco más, pero cumplir lo prometido, sin lugar a dudas esto genera credibilidad, validación y fidelidad en los clientes, por lo tanto cumplan las fechas o los tiempos que se comprometen y verán.

Equipo www.deLogistica.com

Moraleja: en el campo hay un dicho que dice “vámonos lentos que estamos apurados”.

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