Gracias por equivocarme tanto

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Quizás puede sonar extraño el título de esta editorial, o quizás suenan siempre así (no lo sé); sin embargo, detrás de esto hay algo más que una simple declaración de honestidad profunda, es simplemente la prueba y error que necesitamos para aprender, crecer o avanzar, esto habla de eliminar el miedo profundo al fracaso, sino que al contrario debemos aceptarlo, sacudirse y seguir, en lo profesional puede ser más simple, pero en lo personal a veces se vuelve más difícil, por suerte esta editorial es profesional así que lo lograremos.

Vamos por etapas, si pensamos en toda la gente exitosa a nivel mundial “en lo profesional” (ya que no los conozco personalmente) veremos que independiente de las áreas en las que se desempeñen o actividades u oficios en los cuales sean destacados, todos tienen algo en común: que aunque tengan millones de trillones de talentos, son 20% máximo de talento y mínimo 80% de esfuerzo o mejor dicho prueba y error.

Ejemplos hay millones y muy públicos, es cuestión de preguntarse a nivel de deportes masivos como el futbol, tenis, basquetbol entre otros en donde Messi, Federer o Michael Jordan (por nombrar algunos más reconocidos), que con el infinito talento que tienen o tuvieron no alcanzaron a ser el 20% de lo que realmente eran o son, sino que amigos simplemente fue el trabajo, la disciplina, el sacrificio, el practicar y practicar y sobre todo, el perder y perder que los llevó a llegar a ese nivel.

Otro ejemplo emblemático, en otra área que me fascina como la música, son los Beatles, saben que ellos antes de ser los mejores de la historia fracasaron rotundamente al menos 3 veces, pero en mala a tal punto que querían separarse; sin embargo, siguieron al pie del cañón hasta completar la historia que todos saben. Así ejemplos hay miles, como Steve Jobs con inclusive despido de tu propia casa como Apple, sin embargo, volvió y la convirtió en la compañía más valorada del mundo; o como otra de mis pasiones (la literatura) con un Nicanor Parra incomprendido en su anti poesía pero al final reconocido por todo el mundo, en fin los ejemplos sobran y los caídos en el camino también.

En nuestra cultura más latina no está muy arraigado el concepto de equivocarse, de hecho hay bulling, una sentencia para toda la vida y una etiqueta de burro; sin embargo, eso es totalmente incorrecto cuando la buena acción, la ética, la buena voluntad o la transparencia está detrás de nuestros errores, aquí todos tenemos sin excepción derecho a equivocarnos, siempre y cuando lo hayamos hecho con buena intención y/o buena forma, después de todo nadie es perfecto.

Aunque no soy muy religioso, siempre por las enseñanzas de mi mamá me resuena la frase “el que esté libre de pecado que lance la primera piedra” y aquí amigos nadie se salva, ya que es parte de la vida, todos por inercia nos equivocamos desde que nacimos, nos caemos cuando empezamos a caminar y cuando caminamos super bien, nos caemos más, de hecho mi teoría actual es mejor no cumplir años para no cometer tantos errores.

El matiz está en la humildad para reconocer que equivocarse no es el fin del mundo ni para nosotros ni para el resto de las personas, todos tenemos virtudes y defectos, y a veces pareciera que tenemos más defectos que virtudes; pero no es así, para nada son solo estados de ánimo y en tiempos de crisis, la distancia de las personas que queremos, o simplemente nuestra falta de esperanza hace que éstos se exacerben y agranden, pero no pierdan de vista que primero debemos ser honestos con nosotros mismos para poder ser honestos con los demás, partiendo por la familia, los amigos, etc., no los tiremos para abajo, equivocarse está bien y es hasta necesario, o si no hubiese sido imposible disfrutar a los más grandes de la historia si éstos no hubiesen sido resilientes y sobre todo esforzados en conseguir sus logros, es así de complicado y simple a la vez.

Por mi lado, me seguiré equivocando y seguiré aprendiendo, y a las personas que saben que las quiero las seguiré queriendo independiente de mis equivocaciones, aquí no aplica la inconsecuencia de esa canción que cantaba Julio Iglesias “tropecé de nuevo y con la misma piedra”.

Abrazos,

Rodrigo Rojas Toledo para www.delogistica.com

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